| Más vale prevenir
Con nuestro botiquín podremos hacer frente a los percances del Camino sin que nos afecten sus consecuencias.
Las ampollas son el principal tormento del peregrino. Untar los pies con vaselina ayuda a prevenirlas y cuando se estén formando podremos utilizar apósitos que las secan. Si ya tienen líquido lo mejor es pincharlas con una aguja esterilizada, dejando un hilo dentro para que drenen y aplicar un desinfectante.
Para tendiditis y torceduras, lo mejor son las vendas elásticas y antiinflamatorios. Existen en el mercado excelentes cremas para el cuidado de los pies, recuperación y calentamiento. No hay que olvidar tapones para oídos, protección solar, pomada contra insectos, cacao para labios, analgésicos, antidiarreicos, tiritas, tijeras, un rollo de papel higiénico y, cómo no, una pequeña bolsa de aseo.
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